domingo, 7 de octubre de 2012

       
Con esa lágrima
se distorcionaba
el fragmento de rostro, piel hundida
y quemada por el agua,
atrofiando sus músculos,
impidiendo su sonrisa.
Ese surco
en medio de la mejilla
tan transitado
por cristales envueltos en azufre.

La lágrima mira al roble,
crispa su copa.
Se roban metales.
Lágrima de plomo
Cae al cielo
lánguida.

Se agota la lluvia
que estremece comisuras.
Y la gota se arrastra
por un pétalo blanco.
Cae al cielo.
Pretende ser dueña de Dios.
Es lágrima por fin la gota
envuelta en su carcasa
de fría lluvia ácida.
•••

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