sábado, 27 de octubre de 2012

Rastros del muerto

Vamos a caer
sobre el hombre
sin cuerpo.
Imantando ojos,
azulejos
sin vida.
El hombre se mueve
sin movernos.
Nosotros, sin cuerpo.
Un ojo vive
entre eternos tapices:
nosotros.
No lo vemos,
tropezamos
y caemos.
El hombre sin cuerpo
espera atraparnos,
con brazos que no posee.
Pero tiene un ojo,
está en el viento.
Y no lo vemos.
La azalea
se nos ríe
por tanto ritual
de cosas invisibles
con algún color.
Nos damos cuenta.
La matamos
por humillación.
El ritual continúa.
Y caemos.
El vacío nos aplasta
un cristal hueco
en el pecho.
Esperamos el amanecer
en una inmensidad sin tiempo.
El tibio sol ha muerto.
Velozmente, aún sin tiempo.
Caer, ¿lo hacemos?
¿El ritual es correcto?
Un hombre gime,
aquel sin cuerpo,
no nos atrapó.
Después de todo
estamos en un espacio
sin fisico,
arco iris: luz gris.
Y seguimos cayendo.
Sin rostro.
Sin viento.
Eternamente,
caemos. 
•••

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