miércoles, 13 de marzo de 2013


Algo cambió.
Nada habla de continuar, nada habla.
El silencio es el número de mi inexistencia y dolor -de irreal.
El argumento es la alhaja con la inscripción del tiempo.
La redundancia es mi rostro, las hojas cayendo.
Consecuencia de la indiferencia del cielo
al decidir entre cubrirse de rosa o celeste.
Consecuencia de mi propia indiferencia
al decidir entre tu beso y mi consciencia.

Sospecho más que nada la decadencia
de los arboles condenados al invierno
y la controversia del sol envuelto en nubes,
esa decadencia que tiene un sueño
cuando su soñador sabe de su irrealidad...

Y aún no termina de soñar.


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